Potencial educativo de los tramos fluviales urbanos

En el análisis de lo recursos educativos de los ríos urbanos hay que tener siempre en cuenta la relaciones entre el ecosistema fluvial y su dinámica y la propia dinámica de la ciudad a la que bordea o atraviesa. Es en este nudo de interacciones cambiante y complejo donde radica la riqueza de los tramos fluviales de la ciudad, la interfaz de las realidades físicas y socioeconómicas de la ciudad es la que multiplica su capacidad educadora.

Con frecuencia, el río urbano sigue manteniendo retazos de naturaleza por lo que goza en gran medida de la riqueza que pueda tener un río en su ámbito natural. Por otra parte incorpora las características de la naturaleza urbana, que se concreta en nuevas condiciones ambientales, lo que genera nuevas especies, nuevos espacios, nuevas relaciones y nuevos procesos. El carácter lineal, como pasillo o corredor, aporta otros elementos de conexión y tránsito con las áreas periféricas. Pero el salto cualitativo respecto a la faceta natural del río lo ofrece la dimensión social, que sin estar ausente en los ámbitos naturales o rurales, en la ciudad adquiere un carácter único. La sociedad, la ciudadanía, en su interacción con el río ha desarrollado una cultura fluvial, llena de realizaciones físicas (ingeniería, aprovechamientos, arquitectura, etc.), pero también de expresiones artísticas, de emociones y sensaciones, de problemas y tensiones, de historias y fantasías, de un enorme acervo patrimonial del que carecen otros sistemas urbanos y otros tramos fluviales fuera de las ciudades.       

En pequeña investigaciones llevadas a cabo sobre el conocimiento del profesorado acerca de los ríos y su potencial educativo, destacan los aspectos relacionados con las comunidades biológicas y, en segundo término, los temas patrimoniales. No obstante surgen otros muchos elementos susceptibles de constituir “contenidos” para el tratamiento escolar y que aquí se ha preferido sintetizar y agruparlos en seis grandes grupos que ponen de manifiesto la complejidad y diversidad existente:

  • Río como hábitat para la diversidad biológica, el río natural.
  • Personas y hechos a lo largo del tiempo, el río vivido y sentido.
  • Usos y aprovechamientos del río y la riqueza del agua, el río explotado.
  • Los problemas ambientales, las soluciones dadas y los retos pendientes, el río amenazado y el río protegido.
  • Los paisajes del río en el tiempo y en el espacio, el río cambiante.
  • El diálogo río-ciudad y el diálogo río y sistema de ciudades.

Entre el colectivo de profesores hay unanimidad sobre el potencial que tienen el río como objeto integrador de aprendizajes, como oportunidad para uso de diversas metodologías y el tratamiento interdisciplinar, pluridisciplinar, eje conductor de muchas materias,  aglutinador de competencias básicas, etc.  La potencialidad educativa del río radica en buena medida en su proximidad y la facilidad de acceso, tanto en grandes ciudades como en pequeñas poblaciones, y ello a pesar de que en muchas ocasiones el río no es visible debido a la altura de los pretiles, arbolado, viario intermedio, etc. Salvo excepciones, el acceso al río es posible y el tránsito a lo largo de buena parte de su ribera también. Otra posibilidad, también generalizada, es la que se ofrece desde paseos, caminos y puentes sobre el río, con excelentes cuencas visuales hacia el río y sus riberas. Los lugares susceptibles de utilizar como espacios de aprendizaje son múltiples, pudiéndose hacer, igual que con los contenidos, un listado exhaustivo y lleno de opciones para el desarrollo de una verdadera ciudad educadora. En realidad, todo el espacio determinado por la interfaz ciudad-río es un conjunto de contextos útiles, de oportunidades para el aprendizaje, siempre en función de los objetivos de cada propuesta.

Entre los contenidos educativos más atractivos y generadores de complejidad están las avenidas y las inundaciones. Quizás conviene insistir en que las avenidas son episodios propios de la naturaleza de los ríos, sobre todo en el régimen mediterráneo, estando asociadas a cambios estacionales en los que también son normales los repentinos aguaceros y fuertes tormentas, debiéndose tratar sus aspectos positivos de forma simultánea y complementaria a sus consecuencias negativas para los diferentes elementos de la ciudad o los espacios rurales. En este sentido habría que considerar la ocupación humana de los lechos de inundación como causa primera de los desastres que ocasionan las inundaciones…, “el río tarde o temprano busca su sitio”. El objetivo educativo principal debería tener como objetivo entender las avenidas como señales de salud funcional del río. Para abordar un tratamiento educativo de las inundaciones son fuentes de información muy valiosas la prensa, imágenes antiguas, testimonios personales, etc., al igual que señales y vestigios que suelen permanecer en algunos lugares. Son de destacar las modestas iniciativas de algunos municipios para recuperar la memoria del río, colocando en el lugar donde llegó el agua una placa conmemorativa (Castro del Río, Córdoba o Tortosa, por poner algunos ejemplos). Según las localidades podemos encontrar inundaciones muy documentadas, ya sea por el trabajo del “cronista de la villa” o por tratarse de sucesos muy relevantes, siendo en estos casos el archivo municipal el lugar de búsqueda. Los aspectos a tener en cuenta en el estudio de las avenidas e inundaciones son muy variados y exigen un estudio en profundidad.

Las relaciones río-ciudad son otro de los conjuntos de ideas que generan riqueza educativa, lo procesos de evolución de la ciudad, de cómo las ciudades en su crecimiento han tratado los cauces y márgenes fluviales, ocupando los territorios de inundación o defendiendo el caserío de las avenidas del río. Los avances en ingeniería urbanística y los modelos económicos de desarrollo urbano imperantes a partir de los años 70, han transformado las periferias agrícolas y naturales de la ciudad mediante grandes movimientos de tierra, la construcción de taludes en laderas, pedraplenes, puentes, muros de contención, etc., ocupando los espacios fluviales con polígonos industriales, equipamientos deportivos y educativos y nuevas barriadas, hasta desconfigurar totalmente las aureolas agrícolas y de pasto de donde se abastecía la ciudad, anteriormente compacta, y, en gran medida, autosuficiente. Los procesos de cambio, evolución urbana, crecimiento frente a desarrollo, modelos económicos de ciudad y gestión urbanística, dependencia, etc., son algunos de los conceptos que pueden abordarse, a partir de los cambios sufridos en la red hidrológica y sus consecuencias en el tramo estrictamente urbano. Los contrastes entre el tratamiento que se ha dado al río en las periferias de la ciudad, en relación al dado en la ciudad consolidada a lo largo de su historia, son también cuestiones de interés. Como en otros casos, el estudio de la cartografía y la fotografía aérea de distintas fechas, las imágenes antiguas de la ciudad y los diferentes documentos de planificación, son documentos que pueden aportar gran información y nuevas cuestiones de estudio. Un tema muy atractivo es el estudio de la toponimia de calles, plazas o barriadas periféricas, que, en muchos casos, recoge denominaciones de las zonas rurales anteriores a su urbanización, indicando la ubicación de arroyos, fuentes, charcas, zonas inundables, meandros u otras localizaciones relacionadas con el sistema hidrológico desaparecido, a favor del crecimiento de la ciudad.     

El río, como inspirador de problemas relevantes para elaborar propuestas de aprendizaje, es un conjunto de recursos ideal. Por un lado, la riqueza de contenidos ya señalada, ofrece múltiples líneas de trabajo e investigación que cumplen las características adecuadas para desarrollar conocimiento escolar, por otro, el estado de deterioro generalizado en que se encuentran los ríos y sus entornos, así como las afecciones de la vida urbana sobre el río, debiera invitar a tomar posiciones ciudadanas frente a las causas y procesos de degradación. El trabajo escolar sobre problemas en torno a los ríos es muy escaso y los procesos de aprendizaje social que se producen al hilo de las actividades de determinados colectivos sociales, tienen muy poca relevancia en la escuela. 

El río sigue siendo útil, se sigue utilizando y la ciudad sigue dependiendo de él, pero estas relaciones no se hacen visibles. Abastecimiento de agua, uso de suelo fluvial, espacios para paseo, ocio y deporte, zona verde para la ciudad, recepción de aguas con distinto grado de depuración y desagüe en épocas de lluvia, diversidad de paisaje, etc., son servicios del río a la ciudad que deben ponerse en valor, para no perder la conciencia de relación de dependencia existente. Un aspecto de interés son los  cambios y la evolución en los usos y actividades que propicia la relación ciudad-río y como en la actualidad simultanean usos emergentes (piragüismo, footing o clicloturismo) con otros tradicionales considerados hoy marginales (pastoreo o asentamientos nómadas).   

Desde el observador urbano, la percepción del río como cuenca no existe. El río se percibe como un espacio que no es ciudad ni naturaleza, un espacio de difícil definición que en ningún momento tiene un lugar antes o después de la ciudad. Las poblaciones río arriba y abajo están unidas por la carretera y, a lo sumo, por el ferrocarril, pero no por el río. El río debiera favorecer la construcción de un ámbito más amplio, facilitando el acercamiento al concepto de cuenca, de red de poblaciones fluviales y su papel en el pasado como comunicación, vía de transporte y configurador de una trama de relaciones entre ciudades.

Los procesos de participación siguen siendo una asignatura pendiente en la mayoría de las ciudades, limitándose a información y divulgación de actuaciones. Las intervenciones en los espacios fluviales suelen seguir su curso administrativo sin incidir en los procesos de aprendizaje ciudadano. Son escasísimas las experiencias urbanas de implicación de centros escolares o colectivos en la definición participada de soluciones a problemas fluviales, diseño de parques, discusión de alternativas, etc., sí de posicionamientos reivindicativos intensos y organizados, de oposición a decisiones de la administración, y que, en ocasiones, han conseguido sus objetivos. Sería de gran interés desarrollar proyectos para que los/as alumnos/as y los ciudadanos pudieran participar en el diseño y gestión los espacios urbanos, en su propia ciudad, en el mantenimiento, asumiendo responsabilidades y compromisos, etc.

Concluyendo, los espacios urbanos fluviales y los tramos de los ríos rodeados de ciudad, constituyen conjuntos de excelentes recursos para construir conocimiento escolar y desarrollar aprendizaje social y ciudadano. Los problemas sociales y ambientales son tan numerosos, complejos y diversos que urge acometer actuaciones educativas para su conocimiento y aproximarnos, junto con otro tipo de medidas, a su solución.